¿Dónde está mi niño/a?

Casi sin daros cuenta vuestro hijo/a ha entrado en la etapa adolescente. Hace cuatro días era un niño/a adorable que disfrutaba de vuestra compañía, os idolatraba y os permitía ciertas muestras de cariño en público. Pero de la noche a la mañana sentís que se ha vuelto rebelde, os desafía constantemente y os acusa de amargarle la vida… ¡Bienvenidos a la adolescencia! La rebeldía, el egocentrismo, la intensidad emocional, junto con otros muchos aspectos forman parte de este proceso marcado fundamentalmente por la búsqueda de identidad. Pero no olvidéis que también es un momento apasionante de la vida en el que se dan multitud de experiencias y aprendizajes. En diferentes post iremos explicando todas las características de esta etapa, ya que en nuestra opinión es elemental que conozcáis el proceso por el que está pasando vuestro hijo/a para entender su comportamiento y tener un acercamiento más adecuado. Además, os aportaremos alternativas y consejos para afrontar estos cambios de la manera más airosa.

Hoy para comenzar, nos gustaría trasladaros una idea que consideramos fundamental y es que hay una tendencia a pensar que la adolescencia es un proceso por el que solo pasa el/la adolescente y que los padres tan solo tienen que esperar a que “se les pase”…. En nuestra opinión, lo cierto es que esta etapa nos pone a todos a prueba. Es vuestra labor acompañarles en este periodo de transición y para ello vosotros/as también tendréis que realizar algunos cambios en la manera de relacionaros con ellos. El niño/a que antes teníais delante pronto se convertirá en un adulto y progresivamente deberéis tratarle como tal. Lo primero es aceptar que nuestros hijos/as están creciendo y desean comenzar a tomar decisiones de forma autónoma. Esto que parece tan evidente entraña un desafío importante ya que no es fácil para una madre o padre  encajar que nuestro hijo/a tome distancia, que no nos tenga tan en cuenta, que ya no nos “necesite” como antes… Pero esto no es del todo cierto. Este periodo de la vida es seguramente uno de los más complejos y desconcertantes para vuestro hijo/a, por esto deberéis emplearos a fondo en vuestras funciones parentales y acompañarles de manera cercana y afectuosa en su evolución, lo cual no siempre es fácil dada la conflictividad asociada a este periodo. Os siguen necesitando tanto o más que antes, pero no seréis su primera opción ya que en esta etapa son los amigos los que ocupan un espacio principal.   No perdáis la paciencia, iremos explicándoos cómo superar esta etapa de manera satisfactoria.

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