¡Vuelta al cole!

Como sabemos, el inicio de curso después de las largas vacaciones de verano es un cambio que afecta no solo niños/as y adolescentes, sino también al resto de los miembros de la familia. Además, para algunos alumnos/as puede ser especial causa de estrés y nervios ya sea porque se trate de su primera escolarización o por que vayan a cambiar de centro escolar, siendo aún más importante en estos casos el apoyo familiar.

Por este motivo, es conveniente que todos vayan preparando y organizando el nuevo curso facilitando así una mejor adaptación.

A continuación os proponemos una serie de consejos para conseguir que el inicio de curso no se haga cuesta arriba.

Adaptación a los nuevos horarios. El verano es una época en la que los horarios no son muy regulares. Con el buen tiempo, siempre surgen nuevos planes y nos dejamos llevar por la improvisación. Sin embargo, tanto los/as niños/as como los adultos/as necesitamos rutinas que organicen nuestro día a día. En este sentido, es aconsejable hacer una adaptación progresiva a los nuevos hábitos y horarios que nos acompañarán durante todo el curso. Para tal efecto, es conveniente que los días previos al comienzo del curso simulemos los horarios que tendremos cuando asistan a clase, la hora de despertarse por la mañana, los horarios de las comidas y también el de acostarse.

Seguridad y confianza: los/as niños/as se han pasado casi tres meses con horarios bastante más flexibles jugando y haciendo actividades de ocio la mayor parte del tiempo. Y casi de un día para otro van a pasar una media de 7h en el colegio y lo que es más importante, lejos de su madre, padre o figura de apego importante. Este es uno de los cambios más significativos y al que algunos más les cuesta adaptarse. Debemos transmitir confianza y seguridad a vuestros hijos/as desde el primer día de cole. Es importante que os despidáis con una sonrisa explicándoles que pronto volveréis a recogerles y ellos/as lo pasarán bien con sus nuevos compañeros y compañeras. Evitad iros a escondidas cuando estén distraídos o sin despediros ya que puede causarles miedo o inseguridad cada vez que desaparezcáis.

Comunicación con el centro: es muy importante también la coordinación entre la familia y el centro escolar. A partir de ahora pasarán muchas horas con el profesorado y son ellos/as los que os pueden ayudar a detectar cambios o dificultades en vuestros hijos/as. Por esto, mantener una comunicación frecuente siempre irá en beneficio de ellos/as.

Actividades extraescolares. Es bien sabido que la participación en actividades extraescolares aporta numerosos beneficios a jóvenes y no tan jóvenes. Ya sean estas formativas, deportivas o lúdicas benefician tanto el rendimiento escolar como su desarrollo físico. Además ayudan a la socialización y al trabajo en equipo fomentando valores tan importantes como el respeto, la tolerancia y la disciplina. Sería por tanto aconsejable sentarnos con nuestros hijos y hablar sobre a qué actividades les gustaría asistir a ellos y a cuáles creemos nosotros que sería positivo que acudieran y porqué.

Pero ¡ojo! A pesar de sus numerosos beneficios, un exceso de extraescolares puede ser contraproducente, por eso a la hora de consensuar las actividades en las que participarán hay que tener en cuenta que éstas no ocupen todo su tiempo. Los/as niños/as deben poder disfrutar también de un tiempo libre para jugar, relajarse o pasar tiempo en familia.

Retomar la rutina escolar y adaptarse a las nuevas rutinas requiere un periodo de adaptación. Por esto, además de los consejos que os proponemos arriba es importante que en esta época estemos más pendientes de las emociones de nuestros hijos/as y nos mostremos especialmente accesibles para que ellos/as se sientan apoyados y compartan con vosotros sus dificultades.

Seguro que todo va bien y para cuando os queráis dar cuenta ya están plenamente adaptados y disfrutando de las clases y de sus compañeros/as.

¡Ánimo!

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