El arte de convivir

Tercera clave: lo que necesito. En cuento te lo cuento

Hoy comenzamos a ver cómo puede afectar lo que necesita cada cual en la convivencia. Cuántas veces escuchamos o decimos “¡Es que lo necesito!”. Los anuncios nos dicen muchas de las cosas que ahora necesitamos y que probablemente nuestras abuelas y abuelos ni siquiera sabían lo que era. Entonces, ¿lo que necesito es realmente necesario?

Veamos un ejemplo en este cuento “La parábola del pescador mexicano” de Carlos Taibo adaptado

 

En un pueblo de la costa, un paisano se encuentra medio adormilado junto al mar. Un turista se le acerca, entablan conversación y en un momento pregunta:
-‘Y usted, ¿en qué trabaja? ¿A qué se dedica?’.
-‘Soy pescador’, responde.
-‘Caramba, un trabajo muy duro’, replica el turista.
-‘¿Cuántas horas trabaja como media cada jornada?’.
-‘Bueno, yo le dedico a la pesca un par de horitas o tres cada día’.
-‘¿Dos horas? ¿Y qué hace usted con el resto de su tiempo?’.
-‘Bien. Me levanto tarde, pesco un par de horas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y, al atardecer, salgo con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’.
-‘Pero ¿cómo es usted así?’, ¿por qué no trabaja más? Si lo hiciese, en un par de años tendría un barco más grande’.
-‘¿Y para qué?’.
-‘Más adelante, podría instalar una factoría aquí en el pueblo’.
-‘¿Y para qué?’.
-‘Con el paso del tiempo montaría una oficina en el distrito federal’.
-‘¿Y para qué?’.
-‘Años después abriría delegaciones en Estados Unidos y en Europa’.
-‘¿Y para qué?’.
-‘Las acciones de su empresa, en fin, cotizarían en bolsa y sería usted un hombre inmensamente rico’.
-‘¿Y todo eso, para qué?’, inquiere el mexicano.
-‘Bueno’, responde el turista, ‘cuando tenga usted, qué sé yo, 65 ó 70 años podrá retirarse tranquilamente y venir a vivir aquí a este pueblo, para levantarse tarde, pescar un par de horas, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer con los amigos a beber unas cervezas y a tocar la guitarra’.

Tras leer el cuento:

¿En algún momento te has visto persiguiendo una “necesidad” (un viaje más lejos y más caro, un coche más caro, una ropa de marca más cara, etc.) para lo que has tenido que trabajar más horas estando menos con quienes quieres, renunciando al momento presente por un futuro mejor?

¿Si no lograses esa “necesidad” qué pasaría?

Durante el confinamiento, la convivencia en familia nos ha podido mostrar lo que valoramos la compañía rica y disfrutona; sin más adornos ni necesidades irreales.

¿Cómo hacer para mantener este compartir, este estar en familia?

 

Saioa Albizuri Lauzirika

Terapeuta Gestalt, consultora y facilitadora

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